Secretos del Hombre Estoico

La batalla silenciosa entre tus deseos y tus viejas creencias

Hoy quiero contarte algo personal. Comenzando este año 2026 hice un compromiso conmigo mismo: pasar más tiempo de calidad con mi familia. Algo tan simple como sentarme a comer con ellos al menos un día a la semana. Y te voy a ser honesto: en los últimos meses descubrí una creencia profundamente arraigada en mí desde hace años.

Esa creencia decía que todo lo que vale la pena en la vida requiere esfuerzo extremo: despertarse temprano, quedarse hasta tarde trabajando, ser más constante que todos los demás. Y ojo, no es una mala creencia. Pero ahí fue donde se detonó el conflicto.

Por un lado, quería honrar mi compromiso familiar. Por el otro, sentía que no trabajar los fines de semana era traicionar mi propio código de ética y de trabajo. Era como si dos versiones de mí estuvieran peleando entre sí.

Con el tiempo entendí algo clave: la mayoría de nosotros cree que lo que nos frena es algo externo —falta de tiempo, de recursos, de apoyo, o que “no es el momento adecuado”—, pero la verdad es que el conflicto casi nunca está afuera. Está adentro.

Ese conflicto nace cuando una nueva intención entra en guerra con una vieja creencia que ya no está actualizada.

Y creemos que podemos sostener ambas sin consecuencias. Pero no es así.

Una de las lecciones fundamentales que intento enseñarles es que cada vez que decides cambiar algo importante en tu vida, inevitablemente vas a chocar con una creencia antigua que ya no te sirve. No es opcional. Es parte del proceso.

Si no reconoces lo que está pasando, entras en un ciclo desgastante: empiezas con fuerza, luego te saboteas sin entender por qué, abandonas, vuelves a intentar, te saboteas otra vez… y repites el bucle una y otra vez.

Eso me estaba pasando. No era mi familia, no era el trabajo, no era el tiempo. Era una resistencia interna: un choque entre mis deseos actuales y mis creencias antiguas. Yo seguía intentando vivir como si ambas pudieran coexistir sin conflicto. Y no podían.

Entonces surge la pregunta: ¿cómo salimos de este ciclo?

La solución comienza entendiendo cómo se forma nuestra realidad. Te lo explico rápido:

  1. Siempre hay un evento. Es lo que sucede, sin interpretaciones.
  2. Luego viene el significado. Ahí entramos nosotros, metiendo “la cuchara”, interpretando lo que pasó.
  3. Después viene la acción. Actuamos según el significado que le dimos al evento.
  4. Y finalmente, el resultado. Lo que obtenemos como consecuencia de esas acciones.

Este proceso es natural. Pero donde casi siempre se descarrila es en el paso 2: la interpretación. Si interpretas mal el evento, tomas malas acciones y terminas con resultados que no quieres.

La gran lección que aprendí fue esta: mi compromiso con mi familia no es una amenaza para mi ambición; es parte de ella. Mi familia no compite con mi visión; forma parte de mi visión.

Y aquí quiero integrar una frase estoica que encaja perfecto:

“El hombre que se conquista a sí mismo es invencible.” — Epicteto

Conquistarme a mí mismo significó cuestionar mis creencias antiguas. Entender que no estoy fallando por no despertarme a las 4 o 5 de la mañana un sábado. Estoy construyendo mi visión desde un lugar más poderoso: desde la congruencia, desde la claridad, desde una identidad alineada con la vida que realmente quiero.

Muchas de esas creencias antiguas ni siquiera eran mías. Las absorbí de mentores que no tienen familia o que no la ponen como prioridad. Y como nunca me atreví a cuestionar su perspectiva, la adopté como si fuera la única forma válida de vivir.

Ahora te quiero desafiar a ti.

¿Qué hay de tus resistencias internas? ¿Estás estancado por algo externo o por una guerra interna entre tus deseos actuales y tus viejas creencias?

Quieres libertad, pero sigues creyendo que debes complacer a todo el mundo. Quieres una relación sana, pero crees que amar es sinónimo de sacrificio sin límites. Quieres dinero, pero crees que disfrutarlo te vuelve frívolo o mala persona.

Ahí está el choque: deseo vs. creencia.

Y caemos en la trampa de trabajar más, cuando en realidad lo que necesitamos es actualizar los significados que le damos a los hechos. Porque no puedes construir una nueva realidad con una identidad vieja.

Tu identidad está hecha de creencias. Cuando actualizas tus creencias, actualizas tu identidad. Es como actualizar el sistema operativo de tu teléfono: todo funciona mejor, más rápido, más alineado.

Pero si instalas un sistema operativo nuevo y mantienes programas viejos, ¿qué pasa? No funcionan. Se vuelven incompatibles.

Así mismo ocurre contigo: no puedes vivir una vida nueva con una identidad antigua.

Por eso debes observar tu resistencia. Ahí está la pista número uno. No hay error más caro que pasar la vida luchando contra una batalla interna que nunca te atreviste a mirar de frente.

Rediseñate. Realinéate. Reconquístate.

Y verás cómo tu visión empieza a materializarse con mucha más facilidad.

@adogel

Adolfo Gelder

Adolfo Gelder

About Author

Auditor de Normas ISO de Seguridad, Consultor Técnico Criminalista, con Maestría en Gerencia de Protección y Seguridad Aplicada, Experto en Ciencias Forenses, Especialista en Ciberseguridad. Instructor de Cisco Networking Academy.

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También puedes leer

Secretos del Hombre Estoico

No todo lo que duele es injusto

Vivimos en una cultura donde si algo duele o es incómodo, solemos buscar anestesiarlo lo antes posible. Si incomoda, creemos
Estocio
Secretos del Hombre Estoico

El Ritual Dominical que Todo Hombre Estoico Necesita

Hay una diferencia brutal entre un hombre que domina su camino y un hombre que se deja arrastrar por la