Existen rincones de la geografía venezolana donde el tiempo parece detenerse para cederle el paso a la tradición. El sábado 9 de mayo, las montañas de Las Piedras de Manuare en el municipio Carlos Arvelo del estado Carabobo, no solo fueron testigos de un amanecer imponente sino del epicentro de una de las manifestaciones más profundas de nuestra identidad: el baile de joropo central en honor al Día de las Madres.
La jornada, que prometía ser una travesía de resistencia, se convirtió en un testimonio de devoción cultural. Desde el punto donde el transporte convencional se rinde ante la geografía, los seguidores del género demostraron que para el joropo no hay distancias.
La travesía, que inició desde Caracas pasando por Villa de Cura en el estado Aragua y Güigüe en la entidad carabobeña, alcanzó su punto máximo de emotividad cuando la audiencia se encontró cara a cara con la artista antes del espectáculo. Entre caminos de tierra y la expectativa del evento, un grupo de seguidores identificó a Yasmin Zambrano, “La Incansable de Miranda”, quien caminaba hacia la meta.
”No imaginaron conocerla antes del baile. El cariño que se percibe en estas zonas, donde TikTok ha servido de puente, rompió el protocolo y se convirtió en el preámbulo perfecto para lo que viviríamos en la pista”, relatan testigos del encuentro en las cercanías de la Pista Los Placeres.


La hospitalidad de la familia Carrillo preparó el terreno para una noche de rigor técnico y sentimiento. Bajo la estructura de la Pista Los Placeres de Miguel Carrillo, la ejecución musical rozó la perfección.
Jorge Félix Ramos “El Perico 2”: Encargado de abrir y cerrar la jornada con la maestría que le caracteriza.
Rodolfo Ruiz “El Tercer General”: En el arpa, dictando la pauta de los bordones.
Víctor Flores (Cuatro) y José Chávez (Bajo): Una base rítmica sólida que sostuvo la intensidad de la noche.
El clímax de la noche llegó con la intervención de Yasmin Zambrano. La mirandina hizo honor a su apodo, entregando un repertorio que conectó con la esencia del público carabobeño, demostrando por qué es una de las voces más respetadas del circuito central. La velada también contó con la participación de Los Sentimentales del Guárico, quienes aportaron el sonido recio de la bandola, el cuatro y el bajo.


En el joropo central, la resistencia es una virtud. La jornada culminó de forma apoteósica cuando Jorge Félix Ramos tomó el micrófono para cerrar con un “golpe” extendido de 23 minutos continuos, una hazaña de improvisación y métrica que coincidió con la salida del sol sobre las montañas de Carabobo.
”Recibir el amanecer en Las Piedras de Manuare con ese nivel de ejecución musical es entender por qué el joropo central es más que música; es un estado de resistencia cultural”, concluye el equipo de Joropo Central: Ritmo y Relato.
Este evento no solo reafirma la vigencia de la pista de Miguel Carrillo como un templo del género, sino que consolida la unión entre los artistas del Tuy y la audiencia del centro del país, en una noche donde el ritmo y el relato se fundieron en un solo sentimiento.


