Joropo Central: Ritmo y Relato

La Quinta Akita: El templo escondido del joropo central en El Paraíso

Revive la época dorada de las parrandas tuyeras en Caracas a través de la memoria viva de sus cultores.

Un refugio de resistencia cultural en Caracas.

En los años setenta y ochenta, Caracas escuchaba el repique del arpa de metal. Los cultores llegaron a la avenida Páez de El Paraíso para buscar un refugio sagrado.

El espacio funcionaba como la sede del Club de los Trabajadores de MERSIFRICA. Richard Guzmán recuerda el origen sindical de aquel emblemático punto de encuentro.

Jacinto Palma lideraba el gremio de la institución. Él organizaba los eventos o alquilaba el salón para las celebraciones.

La memoria popular transformó el nombre original de la quinta. Todos la bautizaron con el cariñoso apodo de la Quinta Quinta.

La geometría perfecta de la pista y el respeto al bailador.

El salón guardaba una arquitectura muy particular. Gladys Falcón detalla que el recinto tenía una curiosa distribución en forma de letra L.

A pesar de su tamaño reducido, las parejas bailaban sin tropiezos. Nadie golpeaba al bailarín de al lado durante las intensas jornadas.

Los propios parejos cuidaban la integridad de la comunidad en el piso. Las normas de la pista exigían elegancia y respeto absoluto.

Una cartelera de gigantes y anécdotas memorables.

Por aquella tarima pasaron las máximas leyendas del género. Jesús Mosquera y Mirian Parra recuerdan el paso de los mejores músicos de la época.

Los asistentes disfrutaban el talento inigualable de Ricardo Ramos, conocido como El Lorito de Miranda. Mario Díaz y EneMecio Sánchez también encendían las madrugadas con sus interpretaciones.

El arte de Margarito Aristiguieta completaba la cartelera de los grandes maestros. Pancho Prin y Silvino Armas sumaban prestigio a cada velada festiva.

La pasión por el joropo superaba cualquier límite humano. Gladys Falcón vivió una historia insólita el treinta de agosto de mil novecientos ochenta y siete.

Ella sufrió dolores de parto en plena madrugada festiva. Los hospitales negaron la atención médica inmediata a la futura madre.

El grupo decidió buscar refugio transitorio en la famosa quinta. El Perico y Juan Manuel Ruíz tocaban en vivo sobre la tarima.

Gladys bailó una última pieza musical antes de la emergencia. Ella recuerda con alegría que le dio tiempo de echar un pie.

La asistencia médica llegó después en la Maternidad Santa Ana. Esa vivencia resume el amor profundo del pueblo por su música.

La palabra sincera de los cultores.

El prestigio de las fiestas dependía de la recomendación directa. Roberto Rodríguez escuchó las mejores referencias de su compadre Pablo Emilio.

Las historias pasaban de generación en generación por tradición oral. Cada anécdota fortalece la identidad de la gran familia tuyera.

La Quinta Quinta demostró que la música tradicional trasciende el tiempo. Aquellos amaneceres en El Paraíso viven hoy en nuestra memoria colectiva.

Carlos Liciaga

Carlos Liciaga

About Author

Carlos Liciaga es Licenciado en Administración, aplicando su visión estratégica a la gestión cultural. Es un dedicado bailador y promotor del joropo central, una labor fundamental para la difusión y vigencia de este género tradicional.

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También puedes leer

Joropo Central: Ritmo y Relato Nuestra Región

​Xiomara Ayari Pérez Benítez “Estilista del Joropo Central”

El panorama cultural venezolano se engalana al destacar la trayectoria y pasión de Xiomara Ayari Pérez Benitez, conocida artísticamente como
Joropo Central: Ritmo y Relato Nuestra Región

Cristian Alexis Macero: El corazón del joropo central late con presencia

La plataforma digital Somos del Tuy estrena un nuevo segmento en su espacio "Joropo Central: Ritmo y Relato" que se