La apertura de la Puerta Santa, que simboliza la conversión, el inicio de una nueva vida y la búsqueda de la indulgencia plenaria, estuvo a cargo de Monseñor Freddy Fuenmayor, Obispo de Los Teques
Muestras de alborozo, alegría y fervor predominaron en la celebración del Año Jubilar Franciscano en el municipio Independencia, que comenzó con una caminata por las principales calles de la población y terminó con una Misa presidida por Monseñor Freddy Fuenmayor, Obispo de Los Teques.
Así lo expresó el Padre Jhonfer Camacho, luego de la eucaristía en conmemoración de los 800 años de la partida del fraile italiano Giovanni di Pietro di Bernardone, conocido como San Francisco de Asís (1182-1226).
Como es sabido, Giovanni, era hijo de familia adinerada en el pueblo de Asís, Italia; su juventud transcurrió en medio del lujo y la vida holgada. Pero, tras recibir graves heridas por efecto de la guerra donde libró varias batallas, se dedicó a la meditación profunda, que lo condujo a la conversión; practicando la humildad y el amor a Dios, abrazando la pobreza para predicar la paz, la caridad y la fraternidad; no solo con los humanos sino también con los animales.
Asumió este apostolado con tanta entereza y devoción que lo condujo a la santidad, siendo consagrado como Patrono de la ecología.
Francisco, fue el nombre que asumió para crear la Orden Franciscana, luego fundó Las Clarisas, la Orden de los hermanos menores, llamados franciscanos; y después, la Tercera Orden Seglar.
Para esta celebración, dice el Padre Jhonfer, la parroquia contó con la presencia de Monseñor Freddy Fuenmayor, quien presidió la eucaristía; así como también fueron invitados los hermanos franciscanos de la Orden Menor de Caracas; contando además con la presencia de los sacerdotes de los pueblos de Los Valles del Tuy.
Para este este día el templo de Santa Teresa de Jesús se convirtió en la sede de la celebración del año jubilar franciscano.
Para el inicio de la homilía, Monseñor refirió un breve relato de la vida y tránsito de San Francisco, dejando complacida a la multitud, que plenó las naves del templo.
Entre las actividades programadas por esta magna celebración, dice el sacerdote franciscano, hicimos la peregrinación desde la parte más alta del pueblo hasta el templo, luego la apertura de la puerta santa como un acto simbólico; por supuesto la santa misa e invitamos a la feligresía a practicar la misericordia, la reconciliación, la humildad y a visitar a los más necesitados; como signos de gratitud y comunión con Dios.
Con la celebración del año jubilar, hicimos un alto en las actividades propias de la cuaresma para rendir merecido homenaje a San Francisco de Asís, por su abnegada devoción que lo llevó a la creación de tres órdenes religiosas en la iglesia católica, bajo los principios y valores de la humildad, en la más absoluta pobreza; además por ser el santo más cercano a Jesucristo, respecto a estos valores. ¡Viva San Francisco! expresó el padre Jhonfer, visiblemente emocionado, luego de la eucaristía.


