El Domingo de Ramos es la primera gran lección de humildad, y vaya que nos hace falta hoy. Jesús entra a Jerusalén y no lo hace en una camioneta blindada ni rodeado de guardaespaldas; llega sobre un burrito. Esa es la “humildad nivel Dios”: no necesita hacer ruido ni presumir lujos para demostrar quién es el Rey. La gente, emocionada, cortaba ramas de palma y gritaba “¡Hosanna!” (que significa “sálvanos”), pero muchos de los que hoy le daban el shalóm, pocos días después lo estaban entregando.

En pleno 2026, nos toca vivir una Semana Santa donde el mundo parece caerse a pedazos. Ver una Jerusalén rodeada de escenarios de conflicto, dolor y escombros nos obliga a quitarle todos los filtros a esta festividad para verla en su estado más puro y crudo. A veces olvidamos que la primera Semana Santa no fue un desfile tranquilo con música suave; fue una semana de tensión, críticas de ocupación militar, traiciones y ejecuciones injustas.
Hoy, el mensaje no ha cambiado. Ni las bombas ni los muros pueden silenciar que la paz es posible, pero requiere un corazón valiente y humilde. La fe no es para cuando todo está en calma; es precisamente para cuando sentimos que el mundo se derrumba.

Este Domingo de Ramos es el momento de ponerle pausa al scrolling de las redes sociales y conectar con algo más grande. Te invito a hacer tu propia entrada triunfal:
- Entra con paz en tus relaciones.
- Entra con valentía en tus decisiones.
- Entra con autenticidad en tus proyectos.
No necesitas que todo el mundo te aplauda para saber lo mucho que vales. Si el mundo está en guerra allá afuera, que la paz gane en tu casa, en tu grupo de amigos y en tus redes. Celebrar la Semana Santa hoy es un acto de resistencia espiritual: es decir que no pueden destruir nuestra esperanza de un mundo mejor.

Esta semana, aléjate del ruido. Conéctate con lo que de verdad importa, consciente de que la verdadera grandeza nace del servicio. Menos ego y más entrega. Empecemos la semana más importante para los cristianos con la mejor actitud, recordando que la autenticidad vale más que cualquier Live pasajero.
Al final, la verdad es una sola: con Dios, siempre ganamos.
Maria Garcia de Fleury
Presidenta del Apostolado Mundial de la Virgen de Coromoto


