El sonido del arpa con cuerdas de metal posee una naturaleza vibrante, punzante y exigente, un lenguaje que no admite titubeos sobre el maderamen. En la cúspide de este oficio se encuentra Yustardi Agrispin Laza Hernández, un maestro que ha sabido amalgamar la herencia genética de su estirpe con una visión vanguardista que proyecta al joropo central hacia los nuevos tiempos.
Nacido en la Maternidad Concepción Palacios de Caracas el 24 de abril de 1972, y criado en las entrañas del sector Cerro Grande de la parroquia El Valle, Laza celebra una vida dedicada por entero a la ejecución, evolución y defensa de nuestra identidad musical.
Hijo del recordado maestro arpista, autor y compositor Agrispin Laza, y de la destacada bailadora Ana Isabel Hernández, el ambiente de su hogar fue una escuela permanente donde se respiraba la mística del parrando. Tras una precoz incursión en el canto a los seis años y su estreno discográfico como maraquero para leyendas como Enemecio Sánchez “El Gabán Tacateño”, Lucas Chaparro “El Caramelo de Miranda” y Gabriel Rodríguez, el llamado definitivo de las cuerdas de metal llegó a los nueve años.
Su evolución fue meteórica: a los diez años ya dominaba las formas más complejas del género, lo que le valió ser bautizado en el circuito radial por su padrino Ricardo Ramos “El Lorito de Miranda” y el locutor Simón Yánez como el “niño prodigio del arpa”.
De niño prodigio a “El Príncipe del Arpa”: el peso del estilo
A los 16 años, mientras ejecutaba su repertorio en las cabinas de Radio Valles del Tuy, en pleno auge de sus primeros trabajos discográficos junto a Esteban Ramos “El Perico de Miranda” y Brígido Ríos “El Sentimental de Miranda”; el respetado locutor Don César Leal Aguilera acuñó el seudónimo que lo acompañaría para siempre: “El Príncipe del Arpa”. Más que una distinción nobiliaria, Laza asumió el apelativo como un impulso permanente para dignificar el movimiento cultural y construir un legado técnico impecable.

Su escuela se forjó bajo la tutela directa de su padre y las valiosas lecciones del maestro Dámaso “Kiko” Mendoza, quien refinó su digitación en la ejecución trineada y los complejos sostenidos de los pasajes. A esto se sumó un riguroso proceso de aprendizaje indirecto al observar en los bailes de los años 80 a los grandes referentes de la palestra: Manuel de Jesús Ruiz, Emiliano Salazar, Lino Pérez, Martín Herrera, Jorge Pérez, Laureanito Flores y Máximo Bogado. De cada uno asimiló herramientas específicas hasta consolidar una firma sonora propia.
Vanguardia técnica: nacimiento del estilo romántico y la luthería moderna
La trayectoria de Yustardi Laza quedó marcada en la década de los 90 al convertirse en el artífice instrumental de una revolución conceptual dentro del género. Junto al cantautor Jorge Félix Ramos “El Perico 2”, asumió el reto de introducir armonías y tonalidades inéditas para la época, influenciadas por los cambios estilísticos que vivía el joropo de otras regiones.
Aunque inicialmente la propuesta sufrió duras críticas por parte de los sectores más ortodoxos, el tiempo terminó dándole la razón, transformando esa audacia en una corriente referencial que hoy ejecutan las nuevas generaciones de cantadores y arpistos.

Para sostener este nivel de pulcritud en los estudios de grabación modernos, el instrumentista presta especial atención a la evolución técnica de su herramienta de trabajo:
Preferencia en Luthería: Valora históricamente el sonido de los instrumentos de Cecilio Rodríguez (Villa de Cura), pero en su arsenal actual destacan dos piezas del profesor Carlos Torrealba (Saberes de Miranda) por su acústica y estética, y un arpa reciente del luthier Víctor Arrieta equipada con sistema de levers (llaves mecánicas), ideal para la agilidad en los cambios de tonalidades.
Mantenimiento Riguroso: Sostiene que el brillo característico del sonido central depende de un encordado original que combine metales y nylon, el cual debe sustituirse periódicamente para contrarrestar el vencimiento de los materiales y asegurar una afinación milimétrica en grabaciones profesionales.

Plataformas digitales y la proyección internacional en 2026
Al evaluar el panorama comunicacional de este año 2026, “El Príncipe del Arpa” define las redes sociales como una herramienta de doble filo que exige una enorme disciplina. Para Laza, el contenido digital debe ser tratado con un enfoque didáctico y educativo que respete a toda clase de audiencias, convirtiendo las plataformas en espacios de captación de nuevos públicos.
En este contexto, el maestro aplaude y califica de vital la labor de documentación histórica que se realiza desde Joropo Central: Ritmo y Relato, ante la escasez de registros formales que padece el movimiento cultural.
La agenda de Yustardi Laza para el cierre de 2026 contempla la consolidación de su trabajo internacional junto a la intérprete Marianny Díaz, con quien ha llevado la bandera del sonido tuyero a diversos escenarios nacionales y de la hermana República de Colombia. Asimismo, prepara una colaboración en el estudio de grabación junto al reconocido cantautor de música llanera Domingo García, tendiendo un puente dorado entre las distintas sonoridades del país.
Para los jóvenes que se inician en el estudio de las cuerdas tradicionales y que puedan sentirse abrumados por las tendencias comerciales, el mensaje del maestro es un manifiesto de constancia y respeto al oficio: luchar por los sueños con humildad, encarar la música con disciplina y dominar con propiedad académica cada una de las formas estructurales de nuestra tradición: el pasaje, el golpe, la revuelta, las flores, el pajarillo y el seis.


