En el folklore venezolano, existe una frontera invisible que a menudo subestima el talento de las regiones centrales frente al rigor del llano profundo. Sin embargo, la reciente participación de Scarlett Valentina Rondón Morales en las festividades del 19 de marzo en Elorza, sirvió para desarticular estigmas y ratificar que el talento no conoce coordenadas geográficas, sino disciplina y esencia.
Con apenas 13 años, Scarlett no solo representó a los municipios Independencia y Urdaneta del estado Miranda, sino la evolución de una estirpe de artistas que, rodeados del acero de las cuerdas del joropo central, han sabido dominar con maestría las 32 cuerdas del arpa llanera.
La identidad como estandarte
Para Scarlett, la música no fue una elección, sino un diseño. “Siento desde el fondo de mi corazón que nací con esto; es un don que Dios me regaló”, afirma con una madurez que impresiona. Su formación, gestada en el corazón de Los Valles del Tuy, demuestra una dualidad cultural envidiable: el respeto absoluto por el Joropo Central como patrimonio de su tierra, y la ejecución impecable del joropo llanero como lenguaje universal.

Elorza: el juicio final del folklore
Presentarse en Elorza es, para cualquier artista, someterse a un “juicio final”. Es el escenario donde el público no aplaude por cortesía, sino por reconocimiento. Scarlett enfrentó este reto con la convicción de quien se sabe preparada.
“Estar allá y ver tantos artistas juntos me despertó ese sentir que va más allá del folklore. El público fue receptivo y los músicos de planta mostraron un compromiso total con el artista. Me sentí como en casa; sentí que ese es el lugar donde quiero estar”, relata Scarlett tras su exitoso paso por la “Capital del Folklore”.
Rompiendo el silencio: “Miranda sí tiene vida”
Uno de los puntos de inflexión en la trayectoria de esta joven intérprete ha sido la confrontación directa con el prejuicio. Scarlett recuerda con firmeza una frase que marcó su determinación: “Miranda no tiene vida, allá no hay quien cante bueno”.
Hoy, su respuesta no es solo verbal, es artística. La presencia de Scarlett Rondón en escenarios internacionales y nacionales es la prueba fehaciente de que en el Tuy el talento sobra. La transición de las cuerdas de metal a las de nylon no es un retroceso, sino una expansión del registro cultural de una región que se niega a ser ignorada.
El rol de las plataformas digitales: documentar para exportar
Desde los espacios de Somos del Tuy y Joropo Central: Ritmo y Relato, se enfatiza la necesidad de profesionalizar el registro de estas experiencias. Scarlett lo define con claridad meridiana: “En cuatro paredes no podemos exportar. Estos programas son la ventana y el portavoz de nosotros los artistas”.
La documentación de estas giras fuera de las fronteras regionales es lo que permite que el talento tuyero deje de ser un secreto local para convertirse en un producto de exportación cultural.

Un futuro equilibrado
A pesar del éxito y de considerarse ya una artista integral, Scarlett mantiene los pies sobre la tierra. Su meta inmediata es el equilibrio académico-profesional.
“Mis estudios son primordiales. Tras la experiencia en Elorza, entiendo que la música y los estudios deben ir en paralelo. Pido sabiduría para escoger bien mi vida profesional”.
Con esta visión, Scarlett Valentina Rondón Morales se proyecta no solo como una cantante de joropo, sino como una embajadora de la excelencia tuyera, demostrando que a los 13 años se puede tener la voz de un prodigio y la mentalidad de una estratega.


