Feliz inicio de año.
De verdad espero que tengas un 2026 increíble: lleno de crecimiento, metas conquistadas y desafíos que te empujen a convertirte en una versión más fuerte y superior a la del 2025.
Si has leído mis artículos, sabes que he pasado años estudiando y observando cómo las personas intentan cambiar… y cómo, lamentablemente, la mayoría termina fallando.
Hablo de personas que querían dejar hábitos que arrastraban desde hace decenios.
Gente atrapada en patrones que juraban odiar, pero que igual repetían año tras año.
Personas inteligentes, capaces, talentosas… pero paralizadas por una fuerza interna que las detenía y saboteaba, muchas veces sin poder explicarlo.
En la última década he visto miles de intentos de cambio.
Y con el crecimiento de las redes sociales, el contenido corto y los smartphones, la tasa de fracaso solo ha aumentado.
Y si algo he aprendido es esto:
La fuerza de voluntad NO es la solución.
Sé que esto puede incomodar justo ahora, cuando todo el mundo está motivado, inspirado y prometiéndose que “este año sí será diferente”.
Pero es la verdad.
La fuerza de voluntad se agota.
No es infinita.
No es confiable.
Y cuando se acaba (porque siempre se acaba), vuelves exactamente a los mismos patrones de siempre.
Sin excepción.
Las pocas personas que sí cambiaron de verdad no eran más disciplinadas que el resto.
No tenían “mejor mentalidad”.
No eran superhumanos.
Lo que hicieron fue distinto:
Cambiaron su entorno antes de intentar cambiar su comportamiento.
Rediseñaron su realidad.
Crearon sistemas donde el nuevo comportamiento era fácil de implementar…
Y donde el viejo hábito se volvía incómodo porque había demasiada fricción.

Esa es LA CLAVE:
- Agregar fricción a lo que quieres evitar.
- Eliminar fricción de lo que quieres construir.
Dejaron de confiar en la trampa mental de “yo soy fuerte”.
Y empezaron a diseñar situaciones donde la fuerza ya no era necesaria.
Aquí es donde entra Epicteto, con una frase que resume todo este mensaje: “No puedes controlar los eventos, pero sí puedes controlar tu respuesta.” —Epicteto

Y tu respuesta depende, en gran parte, del entorno que construyes.
Por eso no dependas de la fuerza de voluntad.
No dependas de “echarle más ganas”.
Eso se acaba en febrero.
En lugar de eso, hazte esta pregunta —y respóndela con brutal honestidad:
¿Qué tendría que cambiar en mi entorno para que este nuevo comportamiento se vuelva inevitable y el hábito destructivo que quiero eliminar no tenga espacio?
Esa pregunta vale más que cualquier propósito de año nuevo.
Disfruta el día.
Abraza a alguien que quieras.
Come algo que probablemente no deberías.
Y cuando estés listo para dominar tu camino…
Aquí estaré.
No para motivarte.
Sino para ayudarte a construir un sistema de vida que no dependa de tu fuerza de voluntad, como lo he hecho durante el ultimo decenio con mis lectores.
Ten un inicio de año estoico.

@adogel


