El hombre inferior vive sorprendido. Se sorprende de que su negocio no funcione, de que su relación fracase o de que siempre está cansado. Esa sorpresa es lo que yo llamo “el patrón del necio”. Es el hombre que nunca se detiene a hacerse dos preguntas vitales: ¿Qué pasó la última vez que hice esto? y ¿Qué va a pasar después si lo vuelvo a hacer?
Vivir sorprendido por cosas predecibles es como tocar una cocina caliente, quemarse, y actuar con asombro cuando te vuelves a quemar al tocarla de nuevo. Si ya te quemaste una vez, volver a hacerlo no es mala suerte, es una decisión.

El hombre estoico desarrolla la disciplina de pensar racionalmente. No se pregunta “¿por qué me pasa esto a mí?” desde el victimismo; él mira hacia atrás para analizar sus errores y hacia adelante para evolucionar su capacidad de anticipación.
Como bien dice Ryan Holiday, uno de los máximos referentes del estoicismo moderno:
“La diferencia entre un hombre sabio y un necio es que el sabio se pregunta: ‘¿Cuáles serán las consecuencias de mis consecuencias?’. El necio solo piensa en el placer del momento y se sorprende cuando el futuro le pasa la factura”.

En esta columna hemos hablado de que la anticipación es la habilidad de los genios. No se trata de adivinar el futuro, sino de observar la piedra en el camino y decidir no tropezar con ella por décima vez.
Antes de dejarte llevar por una emoción, detente. Si estás por tomar una decisión financiera arriesgada o si estás a punto de enviar un mensaje inapropiado a una mujer fuera de tu relación, haz una pausa. Deja a un lado la emoción y piensa:
- ¿Cómo me voy a sentir ante los ojos de mi pareja?
- ¿Qué va a pasar con todo lo que hemos construido por un momento de placer con una desconocida?

La regla de las tres consecuencias
El secreto de quienes parecen tener una “inteligencia sobrenatural” es simplemente que se toman el tiempo de anticipar. No te quedes en la primera consecuencia. Piensa como en una bola de nieve:
- Nivel 1: Se va a enojar mi pareja.
- Nivel 2: Probablemente pida el divorcio por la traición.
- Nivel 3: Tiraremos por la borda años de construcción familiar y estabilidad emocional.
Cuando piensas dos o tres pasos más allá, el error deja de ser una opción tentadora y se convierte en una estupidez lógica. Deja de vivir sorprendido por los desastres que tú mismo provocas. Para el motor, deja las emociones a un lado y piensa con racionalidad.
@adogel


