¡ ..CARAMBA …TE METISTE EN LA PERCHA ..!
¡..YA TE EMPERCHASTE PARA IRTE A ECHAR UN PIE..!
¡..TREMENDA PERCHA HERMANO ..!
¡NO ES LA ROPA …ES LA PERCHA ¡
Lamentablemente estos son términos que ya han desaparecido del lenguaje coloquial al transcurrir del tiempo ….. La cotidianidad, el modismo y la modernidad sin duda se han encargado de dejar a un lado muchas cosas, entre ellas los términos: “percha” y “ perchero”.
“La percha” fue un modismo que copiamos de algunos países del sur al cual hacía referencia a las prendas de vestir (trajes, calzados, sombreros etc…) Mientras que “El Perchero” es el nombre que se le da a los objetos utilizados para guindar o colgar la ropa, sombreros y algunas otra prendas de vestir.
¡ Caramba …te metiste en la percha..! Queriéndole decir que se ha vestido bien, con elegancia, con prestancia.
¡..Ya te emperchaste para irte a echar un pie !…o sea que te arreglaste y vestiste bien para irte a bailar a la fiesta.
¡..Tremenda percha hermano..! Haciendo referencia a lo bien vestido que está y a la calidad de la ropa que lleva puesta.
¡…No es la ropa ..Es la percha..! Se decía cuando alguien se veía muy bien con la ropa que llevaba puesta y además para indicar que cualquier cosa que vestía le quedaba bien sin importar lo que usara.
Hoy, aquí en el Museo de La Magdalena, en esta época, viendo el viejo “Perchero Italiano” de madera pura, muy bien diseñado por cierto, que perteneció a Antonio Boudewing y que hace ya 30 años me obsequiaron mis amigos Marcelo Hernández, Norka, Pilin, Odalys y Fernando Boudewing y el cual guardo como testigo fiel de una época que quedó para el recuerdo, solo me quedaría preguntar: ¿Cuántas historias, cuántos pasajes y cuántos recuerdos han quedado atrás ?… aunque quizás aún estén allí ocultos, tapados cual inmensa hojarasca taparía algún trecho de una calle cualquiera en un pueblo cualquiera en una tarde de otoño, solo a la espera de que el mismo tiempo logre aflorarlos de nuevo, desempolvarlos quizás y mostrarlos con gran orgullo como parte de esa historia cotidiana de nuestro pueblo, de aquel viejo Charallave que hoy añoramos… Seguramente muchas de esas historias, de esos pasajes y de esos recuerdos aún permanecen ahí “colgados” en ese viejo Perchero de Antonio Boudewing.


