En el corazón de Altagracia de la Montaña, específicamente en el sector Las Dolores del caserío Chaguaramas, el sonido del metal contra la madera no es solo música; es un legado que late con fuerza. Allí creció Yainder Esteban Hernández, un joven que hoy se alza como una de las promesas más genuinas del joropo central en la región.
Nacido en 1998, Esteban lleva en su ADN la humildad de su tierra. Para él, su origen es su mayor orgullo: “Lo que más me gusta de vivir y ser criado ahí es mi hermosa naturaleza y su gente humilde y muy trabajadora”, afirma el músico al recordar los paisajes que moldearon su oído.
Un maestro llamado “curiosidad”
A diferencia de muchos músicos de academia, Esteban es un talento forjado en la observación y la persistencia. Su historia con el instrumento comenzó a los 12 años, cuando rescató un arpa que parecía esperar por él en un rincón de su hogar. “Era un arpa viejita que estaba en la casa desde que tengo razón, era de mi abuelo”, relata.

Sin escuelas de música ni manuales, su aprendizaje fue puramente vivencial. Escuchando a sus tíos y fijándose en cada movimiento de sus dedos, fue descifrando los secretos del bordón. Aunque hoy domina el escenario, recuerda con humildad sus inicios: “La primera vez que toqué frente al público sí tenía muchísimo nervio, casi ni pude tocar el arpa esa vez”.
El impulso de los grandes
El camino de un artista joven siempre necesita un voto de confianza, y para Esteban, ese respaldo vino de una figura legendaria. Fue el maestro Brígido Ríos quien, al detectar su talento natural, le dio el impulso definitivo. Bajo su guía, Esteban dio sus primeros pasos profesionales tocando en bailes de joropo, donde el pasaje “El sueño” se convirtió en su pieza favorita y estandarte.
Para este joven de Chaguaramas, ejecutar el arpa va más allá de una técnica: “Para mí, tocar esas cuerdas de metal es algo maravilloso, algo único que no puedo explicar con palabras”. Esa conexión espiritual se traduce en una alegría inmensa cada vez que el público se levanta a zapatear: “Siento una alegría inmensa porque veo que lo que estoy haciendo les gusta”.
Hacia nuevos horizontes
Con la mirada puesta en el futuro, Yainder Esteban no solo sueña con grabar sus propias composiciones, sino con ser un embajador del ritmo tuyero. “Me gustaría llegar a todos los rincones de Venezuela y más allá”, confiesa con determinación.


A los jóvenes que, como él, sienten el llamado de la música, les envía un mensaje claro: “Que nunca dejen su sueño, nada es imposible. Todo se puede cuando uno quiere”.
Hoy, a través de las plataformas Somos del Tuy y el espacio Joropo Central: Ritmo y Relato, Esteban Hernández agradece el respaldo de Los Valles del Tuy, reafirmando que mientras haya un joven dispuesto a abrazar el arpa de su abuelo, el joropo central seguirá más vivo que nunca.



Margaret1000
18 de febrero de 2026Unlock exclusive affiliate perks—register now!