En un ambiente de profunda devoción, fe comunitaria y superación ante la adversidad, la feligresía de los Valles del Tuy se congregó el pasado domingo para celebrar la solemne Eucaristía en honor a Santa Rosa de Lima, patrona de la ciudad.

Debido a los trabajos de remodelación y recuperación estructural que actualmente se ejecutan en el templo parroquial —tras los daños ocasionados por el sismo registrado hace unos meses en la región—, la Santa Misa se llevó a cabo en las adyacencias del recinto sagrado. Este escenario temporal se convirtió en un símbolo vivo del esfuerzo colectivo y la constancia de la comunidad eclesial por mantener encendida la luz de la fe.

La celebración litúrgica estuvo presidida por el presbítero José Martínez, párroco de la comunidad, marcando un hecho sin precedentes en su gestión pastoral: fue la primera vez que el padre José de Jesús presidió esta festividad patronal central. Tradicionalmente, esta homilía solemne ha estado a cargo de Monseñor Alberto Castillo. Sin embargo, debido a compromisos eclesiásticos que lo llevaron a encontrarse en Roma, Monseñor no pudo asistir a la cita, delegando con alegría esta significativa responsabilidad en el párroco JJ.
Durante la liturgia, el pasaje del Evangelio proclamado centró su reflexión en la figura del profeta Jeremías, cuyas lecturas invitaron a los presentes a perseverar en la fe, confiar en el llamado divino y mantenerse firmes aun en medio de las pruebas y la reconstrucción material y espiritual. Las palabras del sacerdote resonaron profundamente entre los servidores, pastorales y feligreses presentes, quienes elevaron oraciones por la protección de Charallave y el avance de las obras del templo.
La jornada concluyó entre muestras de cariño fraterno, renovando el compromiso de los habitantes de Charallave de seguir caminando unidos bajo el patronazgo de Santa Rosa de Lima.


