Secretos del Hombre Estoico

El mito del tesoro bajo la sombrilla y el costo de la cobardía

Voy a ser crudo y directo contigo. Quiero que lo aceptes: muchas veces estás esperando que la vida tome las decisiones por ti. Esperas que decida tu familia, tu pareja, tus socios o el entorno. Prácticamente esperas que las fuerzas místicas del universo conspiren a tu favor mientras tú no haces absolutamente nada.

A todos nos han condicionado con fantasías. Todos hemos soñado alguna vez con estar recostados en una playa, tomando una piña colada bajo el sol y, de pronto, tropezar por accidente con un saco lleno de real enterrado en la arena. “¡Qué suerte tengo! La vida me regaló esto sin mover un solo dedo”.

¿De verdad crees que el mundo funciona así? ¿De verdad crees que la vida de un hombre se construye por accidente?

Ese tipo de mentalidad es una trampa. No sirve para absolutamente nada. Te limita y te adormece. Un hombre estoico jamás termina por accidente en el lugar donde desea estar. Si tienes una visión clara para tu vida, si quieres alcanzar cierto estándar de resultados y convertirte en una persona de autoridad, debes entender que nada de eso ocurrirá por azar.

Para llegar a tu destino, necesitas decidir. Y decidir duele.

Tomar decisiones reales implica:

  • Abrazar la incomodidad y abandonar la falsa seguridad.
  • Aceptar tus deficiencias y trabajar diariamente para corregirlas.
  • Pagar el precio del esfuerzo sostenido antes de ver cualquier resultado.

La vida no te va a regalar nada. Tu destino no se espera: se toma y se trabaja.

Entonces, ¿por qué no estás actuando? ¿Por qué sigues paralizado?

Muchas veces, esa pasividad no es duda; es cobardía disfrazada de paciencia. Esperas que otros decidan por ti para absolverte de toda responsabilidad. De esa manera, si las cosas salen mal, tienes a quién culpar: al gobierno, al mercado, a tu pareja o a las circunstancias. Es la salida fácil del mediocre.

Como bien dice el autor y filósofo estoico moderno Ryan Holiday:

“Si quieres que las cosas cambien, tienes que cambiar tú. Esperar que el mundo o las circunstancias mejoren sin que tú muevas un dedo no es optimismo, es negligencia. Nadie vendrá a salvarte; el único responsable de tu destino eres tú”.

Si las cosas van mal en tu vida, la responsabilidad es 100% tuya. Si van bien, también. Cuando asumes esa premisa, recuperas el control total del timón.

Rompe la parálisis ahora

1.Reconoce dónde estás evadiendo el control:

Identifica esa decisión que has estado postergando por miedo o comodidad. Acepta que seguir esperando es, en sí mismo, una decisión cobarde.

2.Corta con las excusas y asume el costo:

Deja de buscar culpables externos. Acepta que los errores futuros serán tu responsabilidad y que los aciertos serán el resultado de tu disciplina.

3.Cierra la teoría y actúa de inmediato:

Deja de consumir contenido de forma pasiva. Apaga la pantalla, sal al mundo real y da el primer paso hacia la resolución de tu problema.

@adogel

Adolfo Gelder

Adolfo Gelder

About Author

Auditor de Normas ISO de Seguridad, Consultor Técnico Criminalista, con Maestría en Gerencia de Protección y Seguridad Aplicada, Experto en Ciencias Forenses, Especialista en Ciberseguridad. Instructor de Cisco Networking Academy.

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