Secretos del Hombre Estoico

El arte de fracasar estratégicamente para ganar la guerra

Vivimos en una cultura que idolatra el éxito, pero que le tiene un pavor profundo al fracaso. Nos enseñan a evitar los errores a toda costa, cuando en realidad deberías verlos así: los errores son el sistema inmunológico de tu carácter. Son los que entrenan tu capacidad para superar la adversidad.

Hoy quiero centrarme en una habilidad que pocos entienden, pero que marca la diferencia entre el éxito pasajero y el éxito que de verdad perdura. Y no hablo de disciplina (aunque sea clave), hablo de algo mucho más incómodo: tu relación con el fracaso.

Recuerdo que a mis 30 años, después de un par de años de fracasar en todo lo que intentaba, agarré una racha increíble. Durante casi cuatro años, todo lo que tocaba se hacía oro: mi negocio crecía, mis relaciones iban de lujo y yo me sentía invencible.

Comencé a vivir en una burbuja. Como todo iba bien, se me olvidó cómo sabía la derrota y lo que se sentía que las cosas no salieran como esperabas. Pero la vida es cíclica. Como en Game of Thrones, el invierno siempre llega. Un año, no recibí un golpe, recibí varios: fracasos seguidos en lo que antes dominaba. ¿Y qué pasó? Que no estaba listo. Me había vuelto intolerante a los golpes porque llevaba demasiado tiempo ganando.

Sobre esto, el gran filósofo estoico Séneca decía algo que me voló la cabeza cuando lo entendí:

“Nadie me parece más infeliz que aquel a quien nunca le sucede nada adverso, porque no tiene oportunidad de ponerse a prueba”.

Ahí comprendí que mi mayor error no fue fracasar, sino haber olvidado el sabor de la derrota. Me quedé en terreno conocido, dejé de exponerme y, por lo tanto, dejé de entrenar mis defensas.

Hay una historia famosa de un antiguo rey, Mitrídates, que vivía con miedo a ser envenenado. Para evitarlo, empezó a tomar microdosis de veneno todos los días. Así, su cuerpo desarrolló inmunidad. La ciencia hace lo mismo con las vacunas: te exponen a una versión controlada del virus para que, cuando el bicho de verdad te ataque, ya tengas las defensas listas.

En tu vida diaria debería ser igual. Tienes que aplicar el principio del Kaizen incluso a tus derrotas. En Venezuela solo tenemos dos estaciones, sequia y lluvia, pero para hacerme entender mejor les explicare por medio de las estaciones:

  • Primavera y Verano: Todo florece y el negocio crece.
  • Otoño e Invierno: Son las etapas difíciles. Si en el verano no te preparaste y no tienes “provisiones” de carácter, el invierno te va a quebrar.

Muchos hombres hoy son débiles porque se rinden con cualquier cosita. Creen que la vida debería ser un verano eterno, pero la vida siempre ha sido brava. Lo que cambia es qué tan entrenado estás para recibir el golpe.

Nadie se sube a un ring esperando no recibir ni un coñazo; eso sería estúpido. Lo inteligente es aprender a recibirlos sin dejar de progresar. Aquí te van mis 3 claves para desarrollar esa inmunidad de carácter:

  1. Arriésgate una vez por semana: Intenta algo riesgoso donde tengas probabilidades de fallar. Lánzate al vacío en algo pequeño para que el miedo no te paralice después.
  2. Documenta tus caídas: Lo que no se mide, no se mejora. Yo no solo anoto mis metas, también analizo las derrotas que tuve. Las proceso y las agradezco. Eso me ayuda a no vivir en una burbuja.
  3. Pierde batallas, no la guerra: Está bien perder un partido, pero no pierdas el campeonato. Fracasa rápido y con intención. Cada micro-fallo es una vacuna contra la derrota que de verdad importa.

El éxito sostenido no le llega al más inteligente, le llega al que más veces se cayó sin rendirse. No busques una vida sin golpes; eso no existe. Busca ser el tipo que sabe recibir el impacto, ajustarse la guardia y seguir caminando hacia su visión.

No te preocupes si pierdes algunas batallas; lo importante es que al final ganes la guerra.

@adogel

Adolfo Gelder

Adolfo Gelder

About Author

Auditor de Normas ISO de Seguridad, Consultor Técnico Criminalista, con Maestría en Gerencia de Protección y Seguridad Aplicada, Experto en Ciencias Forenses, Especialista en Ciberseguridad. Instructor de Cisco Networking Academy.

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