En el mapa cultural de los Valles del Tuy existen figuras que son testimonios andantes de nuestra historia. Asunción García, mejor conocido como “Choncho”, es una de ellas. Con 77 años de vida y una lucidez envidiable, este mirandino nacido el 8 de mayo de 1948 representa a esa generación que no deja morir la costumbre de asistir a un baile y honrar el zapateo.
Raíces forjadas entre surcos y cuerdas
Hijo de los agricultores Ana Jacinta García y Felipe Santiago Lugo, Asunción creció en el caserío de Quiripital del municipio Lander. Su historia está ligada al esfuerzo del campo y al sonido del arpa que escuchó por primera vez a los cinco años. Según relata, su padre fue su gran inspiración; un músico que, aunque trabajó la tierra, dominaba el arpa con maestría. De él heredó el conocimiento y la pasión por un género que se convertiría en su estilo de vida.
El Cultor: Un espectador activo de nuestra tradición
Aunque García se define como un conocedor integral de la música —con la capacidad de ejecutar el arpa, las maracas y el canto aprendidos en su seno familiar— es su faceta como bailador y asistente asiduo a los bailes de joropo se ha convertido en un personaje respetado en la comunidad.

Para “Choncho”, el joropo no es solo un espectáculo, es una vivencia. Es ese cultor que, al sonar las cuerdas, siente el llamado de la tierra. Sostiene con orgullo que el “Golpe de las flores” es la pieza reina de nuestro folklore, destacándola como la máxima expresión del sentimiento tuyero por su popularidad y cadencia única.
La voz de la experiencia para el Tuy
Para Asunción, la diferencia del joropo de Miranda y Aragua radica en su fuerza y en cómo se siente en el pecho al bailarlo. Su presencia constante en los eventos culturales de los Valles del Tuy es, en sí misma, un acto de resistencia cultural.
Hoy, con la autoridad que le dan sus décadas de trayectoria, envía un mensaje contundente a las nuevas generaciones:
“A la juventud le digo que escuchen y aprendan de nuestro folklore venezolano. Que se animen y que no permitan que muera nuestra música de Miranda y Aragua; es lo que somos”, exhorta con firmeza.



