Marlene Manrique: “reina del vestir” que custodia la elegancia del joropo central
Por Carlos Liciaga
31 de enero de 2026
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Para Marlene Josefina Manrique Ramírez, el joropo no es un pasatiempo; es un torrente que le recorre las venas desde que tiene uso de razón. Nacida en Santa Teresa el 21 de diciembre de 1971, esta cultora se ha erigido como una de las figuras más respetadas del eje tuyero, portando con orgullo un título que define su presencia en la pista: la “reina del vestir y la elegancia”.
Su historia comenzó entre los acordes metálicos que emanaban de la radio de su abuela materna, Rómula Ramírez, quien no solo le enseñó a escuchar el arpa, sino a entender la disciplina que exige el baile. Desde su debut a los 14 años en el recordado Club Las Tres Puertas, de la mano de su tía Antonia, Marlene supo que su destino estaba marcado por el repique de las maracas.
La postura como sello de distinción
A los 21 años, su impecable presencia —siempre en vestido, medias y peinados elaborados— le valió el apodo artístico otorgado por el locutor Alberto Arismendi “El Babo”. Sin embargo, para Manrique, la verdadera distinción va más allá de la prenda; reside en la actitud con la que se enfrenta al arpisto.
”Yo personalmente considero que cada quien se puede colocar cualquier traje para bailar nuestro Joropo Central, pero para mí la elegancia está en la postura para ejecutar el baile. Mi abuela Rómula me decía: ‘Acomoda esa postura, colócate derecha para que te veas elegante’; eso jamás se me olvidó”, relató la bailadora con la firmeza de quien atesora un legado familiar.
Evolución y defensa del patrimonio
Aunque reconoce que el traje de la mujer tuyera ha evolucionado —permitiéndose hoy bailar con bragas o conjuntos que antes eran impensables—, Marlene mantiene elementos innegociables, como el uso de tacones y la defensa a ultranza de la tradición. Para ella, el joropo es una experiencia cultural que une a Miranda y Aragua a través del “buche” y las cuerdas de metal.
Su compromiso la llevó, desde los 18 años, a recorrer escenarios junto a figuras como Carmencita Piña, consolidando una pasión que hoy define como su misión de vida.
”Esta música me corre por las venas; la amo y la defiendo a capa y espada donde sea. El momento en que sentí que mi destino no era nada más que bailar joropo central, sino también defenderlo, fue cuando comencé a salir a los bailes de forma profesional”, afirmó Manrique.
Visión de futuro: ritmo y relato
Para la “Reina de la Elegancia”, la salud de nuestra música en las nuevas generaciones es prometedora. Observa con satisfacción cómo los jóvenes se integran al canto y al zapateo, asegurando que el vacío comunicacional que existía en el folklore se llene con narraciones auténticas.
Al reflexionar sobre la importancia de la divulgación cultural, Marlene conectó con el espíritu de esta plataforma:
”El relato y el ritmo para mí van a la par. Es vital contar la historia de cualquier cultor con su respectiva música. A la mujer tuyera le digo: que sigan adelante sin mirar atrás, que disfruten cada paso de su baile y que lo vivan en su momento”.
Con la mirada puesta en el futuro y los pies firmes sobre el tabloncillo, Marlene Manrique sigue siendo el ejemplo vivo de que la tradición tuyera no solo se baila, se viste de respeto y se defiende con honor.
Carlos Liciaga es Licenciado en Administración, aplicando su visión estratégica a la gestión cultural. Es un dedicado bailador y promotor del joropo central, una labor fundamental para la difusión y vigencia de este género tradicional.